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sábado, 23 de abril de 2016

La reforma pirata


Editorial: La reforma pirata

El desconocimiento de contratos puede traer abajo la reforma del transporte y ser muy costoso para el municipio de Lima.

Editorial: La reforma pirata
(Foto: Archivo El Comercio)

El transporte público es percibido como el segundo problema más grave de Lima. Se estima que la ciudad pierde 7.000 millones de dólares al año por la crisis del transporte. Por ello, y pese a la cuestionada gestión de la ex alcaldesa de Lima, Susana Villarán, la mayoría de limeños aprobaba la reforma del transporte y su continuación por parte del actual alcalde Luis Castañeda.
Esta reforma se basa en un sistema de corredores viales, a ser otorgados por concursos a operadores privados, reduciendo así la cantidad de unidades vehiculares y retirando a los operadores informales, incluidos, por supuesto, el sambenito de nuestro transporte: las combis piratas. En enero del 2014 empezó el otorgamiento de la buena pro a las primeras empresas ganadoras de dichos concursos y desde agosto del 2014 comenzó su operación.
La semana pasada, sin embargo, la reforma encontró un gran bache. La Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) declaró nulos los contratos de tres consorcios que operaban en los corredores Tacna-Garcilaso-Arequipa, Javier Prado, y San Juan de Lurigancho-Brasil. Esto trajo la queja de los pasajeros, que vieron reducida la oferta de buses, y de dos operadores excluidos, que ya han anunciado una demanda arbitral contra la MML pidiendo una indemnización de 120 millones de dólares.
La municipalidad argumenta que estos contratos son nulos porque no contaron con la aprobación previa del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), entidad que luego de revisarlos había encontrado graves deficiencias. Por esa razón, había solicitado a los concesionarios que acepten las adendas preparadas por la MML y, ante su negativa, declaró la nulidad de los contratos y dispuso el retiro de sus buses de las rutas originalmente entregadas.
Una decisión bastante polémica por parte de la MML, más aun si se recuerda que la actual administración había adjudicado ya algunas rutas usando los mismos contratos. Además, en octubre del año pasado, la municipalidad se había opuesto frontalmente al MEF y a su postura de que dichos contratos debían pasar por su filtro. 
Para la MML, entonces, los contratos no tenían que contar con el visto bueno del MEF, ya que no comprometían recursos públicos –es decir, eran autosostenibles– y la obligación de pasar por dicha aprobación no era aplicable, pues esta recién surgió con una modificación legal posterior a la celebración de dichos convenios. En otras palabras, se trataba de la aplicación retroactiva de una norma, algo prohibido por la Constitución.
¿Qué sucedió para el diametral giro de la MML? Es una pregunta sin respuesta hasta la fecha. Lo cierto es que la municipalidad respalda ahora al MEF y ha cuestionado los contratos firmados, responsabilizando a la gestión de Villarán por haberles dejado esas “bombas de tiempo”.
La inusitada epifanía de la municipalidad, sumada a la crítica de algunos expertos a su posición, siembran legítimas dudas respecto de los verdaderos móviles de este cambio. ¿Se trata realmente de un vicio, o es solo un intento de la actual administración por desechar  lo realizado por la anterior?
Y si fuera esto último, nos encontraríamos ante la terrible constatación de que nuestras autoridades aún no comprenden que los contratos no empiezan ni terminan cuando ellos asumen y culminan sus encargos. Y que ignorar los compromisos asumidos por las administraciones anteriores puede suponer costosas consecuencias.
En estas circunstancias, es fundada la preocupación de quienes temen que este sea el inicio del hundimiento de la reforma del transporte. El desconocimiento de contratos, no solo puede acarrear millonarias indemnizaciones, sino también dar la señal que necesitan las combis piratas para volver a la carga.
Fuente: El Comercio

domingo, 20 de marzo de 2016

México: El derecho humano para circular en carcachas


México
Opinión de
(Ricardo Becerra)




¿Cuántos chilangos saben exactamente qué es la precontingencia ambiental? Leo en el portal de un periódico electrónico, asombrosamente, que el 8%. Así que es necesario empezar por aquí.

La precontingencia es una respuesta a la polución que causan dos tipos de partículas infaustas: las que se desprenden del pavimento por el aumento del calor y el roce de llantas, que van a dar directo a los pulmones de todos. Sin embargo, no son lo peor, lo más grave viene de un gas que se crea en la interacción del sol y del humo que causan los combustibles fósiles, o sea, el ozono, extremadamente irritante para las mucosas y las vías respiratorias.

¿Pero no habíamos logrado vencer esta situación desde principios de siglo? Así es, desde 2011 hemos venido retrocediendo en el control de la polución extrema. De hecho, de 1992 a 2010 se redujo en una tercera parte las concentraciones de ozono en lo que probablemente constituye el triunfo más importante de una política pública de escala metropolitana en México (Mario Molina, dixit).

Y entonces, ¿qué fue lo que paso? Los más simplones lanzaron la puntada para responsabilizar al nuevo reglamento de tránsito. Pero la verdad es que el problema radica en el número de coches y la edad promedio de esos coches.
Ya sabemos que la Ciudad de México, monstruosa en sus dimensiones, se encuentra en una cacerola natural a 2.2 km. de altura y que está rodeada de municipios multitudinarios, hacinados y extremadamente pobres de los estados vecinos (Ecatepec o Nezahualcóyotl para no ir más lejos).

Los datos que explican la crisis ambiental son los automóviles que de 2010 a 2013 aumentaron en su número y circulación, casi 10% pero cuya antigüedad tecnológica rebasa los doce años, tal y como lo ha explicado Francisco Barnés, Director Ejecutivo del Centro Mario Molina. 

¿Hay otros factores que lo explican? Sí, y uno de los más importantes es la otra puntada de la Suprema Corte, los responsables amparados ante ella y partidos políticos que la hicieron decoro para defender “el derecho humano para circular en carcachas”. Gracias a este ridículo garantismo entraron a circular 600 mil autos desde octubre. Así que la crisis y su rapidez estaba cantada.

¿Y cómo salimos de esta? Con medidas duras, agresivas, coherentes y que entiendan que la salud de todos es el verdadero derecho a tutelar (¡esta es la garantía humana, señores Ministros!). Hay que hacer un amplio trabajo de pedagogía social para que la Ciudad de México ataje el problema, pensando en tres cosas: 1)aumentar drásticamente la tenencia para los que tenemos coche, sobre todo en los dos extremos del espectro, los autos de lujo y los autos con más de 10 años de antigüedad; 2)este tipo de impuesto al vehículo privado debe ser generalizado para toda la zona metropolitana de modo que ni el Estado de México, ni Morelos, ni Puebla —ni Chiapas— continúen con la demagogia de no cobrar tenencia; 3)fue un grave error urbano, pero están ahí, los segundos pisos.En ellos se debe habilitar un carril exclusivo para el transporte público como la primer pieza central de un plan de movilidad pensado, no en los coches, sino en las personas, especialmente en las que menos tienen.

El episodio de crisis muestra a las claras que el diálogo metropolitano no puede ser sustituido por amables reuniones. En la contingencia ambiental igual que en el plan o la mudanza del aeropuerto, es obligada la instalación formal del diálogo intergubernamental. Si no, damos a un retroceso urbano de principios de siglo.

ricbec@prodigy.net.mx
@ricbecverdadero
Fuente: La Crónica de Hoy

miércoles, 20 de enero de 2016

Dan de baja a 5,614 vehículo

MUNICIPIO DE LIMA REGULA RUTAS

Un total de 5,614 vehículos de transporte público fueron dados de baja y ya no cuentan con autorización para dar servicio, gracias a la aplicación de la Ordenanza 1876, que regula el Sistema de Rutas en Lima Metropolitana desde febrero del año pasado, disposición que es supervisada por la Gerencia de Transporte Urbano (GTU) de la Municipalidad de Lima.

20/1/2016

La gerente de Transporte Urbano, Violeta Alzamora, resaltó que la actual gestión municipal trabaja en el ordenamiento del transporte priorizando el retiro de las unidades de menor capacidad, así como la eliminación de los vehículos de mayor antigüedad.

“Con la baja de estas unidades estamos avanzando a paso firme con el ordenamiento del transporte en la ciudad, lo que permitirá aliviar el tránsito, así como mejorar la calidad del servicio”, enfatizó.

A la fecha, la GTU ha autorizado 344 rutas que son operadas por 257 empresas.

Esto significa que 14,173 vehículos estén autorizados para prestar el servicio de transporte público en Lima Metropolitana, cifra significativamente menor en comparación con enero de 2015, cuando la flota vehicular ascendía a 21,639 unidades.

La funcionaria dijo que el número de rutas y vehículos disminuirá aún más por la comisión de vicios y falsedades cometido por algunas empresas de transporte que ya fue detectada. 

Buses y combis 

Del total de unidades dadas de baja, 3,123 corresponden a camionetas rurales (combis); 2,091 son coasters y 400 son buses. 

Estos últimos circulaban por el Cercado de Lima, Barranco, Breña, Jesús María, La Victoria, Lince, Magdalena, Pueblo Libre y Miraflores.

Fuente: El Peruano